Apertura 2024 con estadios semivacíos
El número de asistentes por partido al iniciar la Apertura 2024 de la Liga MX contradice las expectativas alcanzadas satisfactoriamente en años pasados por los mismos equipos mexicanos, para los cuales, ahora, celebrar clásicos no es garantía de boletos vendidos.
Diversas hipótesis entre los aficionados a la cultura y los deportes tienden a señalar a la pandemia global sufrida a niveles inesperados como la principal fuente de desinterés por asistir a espacios de convivencia fuertemente llenados hasta su límite en ocasiones especiales, una de ellas, en México, la del máximo deporte, cuyo promedio regular es causa de intriga para organizadores, jugadores, hinchas e, inclusive, personas ajenas al medio.
¿Por qué a lo largo de los últimos años pospandémicos la gente prefiere enterarse por medios digitales del resultado del último partido de cierta popularidad? Aunque en la realidad los blancos y los negros de las estadísticas rechacen las conclusiones aceleradas, el recuento superficial de los números obtenidos
en cuanto a las personas que se toman el tiempo de dirigirse a la taquilla de un estadio a comprar su boleto refleja una situación controversial sin paralelo.

Equipos con décadas de experiencia disputándose el balón en canchas nacionales logran llenar apenas un 29% de su aforo.
Véase, por ejemplo, a los Pumas, con 7,666 mil asistentes contabilizados durante la 8va jornada en su partido contra el Puebla; 12 mil 777 contra Tijuana; 10 mil 689 bucatas reservadas, esto es, solo un 54% del aforo máximo, para el FC Juárez vs Tigres, contando una media general entre los partidos desde el inicio de la Apertura 2024 a la fecha de escasos 20 mil lugares.
Contadas son las excepciones que rebasan el 80% de capacidad. Ejemplo de ello, las Chivas, que en su duelo con el Toluca en el estadio Akron, su casa, el pasado 6 de julio acumuló dicha cantidad (37 mil 251 aficionados según las cifras oficiales) sin mayores dificultades.
El fenómeno de inasistencia a lugares públicos afecta no solo a sitios antes concurridos por grandes multitudes como cines o plazas comerciales de las principales ciudades de nuestro país, donde jugar la pelota era, en la mayoría de los casos, la promesa de un éxito asegurado.
Habrá que esperar al término de la Apertura 2024 en curso para estimar en retrospectiva cuáles fueron las verdaderas repercusiones a mediano plazo y qué soluciones los mismos equipos de futbol y sus patrocinadores se encuentran en disposición de ofrecer a un público inclinado más bien a continuar el ciclo de bajas asistencias, hasta no haber cambios radicales en la manera como nuestro país juega las cartas del futbol al día de hoy.
Con información de Esto, José María Flores